Veintitrés de Abril. Día del Patrón. Han hecho el paseíllo un torero burgalés, un gaditano y otro de Camas, de Sevilla. La ganadería de Córdoba. Haciendo patria vamos. Ni figuras, ni aragoneses. Ni rastro. Las condiciones leoninas que impone la situación actual (y la empresa) no permite anunciarse a nadie que no esté dispuesto a pasar por el aro de la indignidad.
Entre toro y toro, y ante el aburrimiento general, me dediqué a contar el número de espectadores como hace Rafa, hoy ausente. Mil veintisiete valientes (treinta arriba, treinta abajo) los asistentes al festejo. Incluso más de los que hacía pensar el desangelado panorama en los tendidos.
La corrida de Jaralta fue chica. Con caritas de bebé salvo el que salió en cuarto lugar. Anovillados y sin la seriedad exigida para una plaza de primera, que hasta que nadie diga lo contrario, es la categoría que ostenta la Misericordia.
Ese cuarto, un toro, hizo pasar un quinario a todo aquel que pisó el ruedo. Matador incluido. Morenito anduvo desbordado desde el minuto cero. Necesitó más de cuarenta capotazos para sujetar al burel durante los dos primeros tercios. A pesar de los dos puyazos traseros que recibió,
el toro tuvo el suficiente poder para que Moreno no se encontrará cómodo en ningún momento. Más bien desbordado. Cierto es que ese poder más fue fiereza que bravura.
Hubo emoción, que en estos tiempos, ya es mucho. Este mismo toro, en el primer par de banderillas, llevó a la enfermería al bueno de
Luis Carlos Aranda con una fuerte cornada interna "de tres trayectorias de 5, 4 y 8 centímetros en la cara interna del muslo derecho", según dice el parte médico.
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Juan Carlos Aranda, un torero. (FOTO: Carlos Moncín) |
El resto de la corrida fue un tostón. Un pan sin sal. Cinco animales de los que dan más pena que miedo, y dos toreros que demostraron el porqué de su situación. A Pérez Mota, con un poco de suerte, le volveremos a ver para El Pilar. Serolo Productions. Al cameño Oliva Soto ya no le vale ni su aire agitanado mientras se siga pasando los toros a tres kilómetros de distancia. Muy plano.
En fin, una corrida más. O una menos, según se mire.
1 comentarios:
cuando en el toreo, hay distancia, temple y torería. Como en el tercer toro de la tarde, paladeo, con sumo placer el aroma, de un neófito como Alfonso Oliva, Perfecto de colocación hizo un quite providencial a su compañero subalterno de la cuadrilla de Morenito.Recuerdo que en el sexto recibió y acompañó al toro en diez o doce lances( que sí... que descargó la suerte, como las figuras Manzanares, Talavante , ect)
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